De la polarización ideológica que conocíamos -aquella en la que discutíamos por hacer valer nuestras ideas y convicciones sobre variopintos asuntos de política pública- hemos caído (y nos han empujado también con fuerza) en la polarización afectiva; una muy peligrosa en la que el “otro”, el que no piensa como “nosotros”, es un enemigo que debe incluso desaparecer.
Se trata de un verdadero veneno para la deliberación democrática, pues inhibe la sana confrontación de las ideas, insta a la autocensura y va minando los espacios de convivencia. Hasta que decidimos reunirnos únicamente con los “nuestros”.
¿Cómo podemos empezar a revertir este aspecto del retroceso democrático? Lo conversamos con Carolina Ovares y Saúl Buseta, profesionales en ciencias sociales.
14 de mayo 2026: Un veneno para la deliberación democrática. Con Carolina Ovares y Saúl Buseta.
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