Cálculos conservadores elaboradores con base en estadísticas serias, permiten establecer entre $200 y $220 millones lo que perdió el país por no haber logrado clasificar al inminente Mundial de Futbol que se jugará en Norteamérica entre las 48 naciones seleccionadas.
Perdemos mucho dinero, si, pero también mucho capital simbólico valiosísimo, así como importantes dosis de bienestar subjetivo que elevan el optimismo del termómetro del ser ticos.
El futbol es mucho más que un pasatiempo, es una de las industrias más dinámicas del planeta. Ahora ya no vale llorar sobre la leche derramada, ahora hay que reencontrar el camino para la cita del 2030.
Conversamos del tema con el economista Víctor Umaña.


