Con una limitada inversión de alrededor de 400 millones de dólares; limitada respecto del potencial de extracción sostenible de riqueza, podríamos cambiar la ecuación del modo de vida de las comunidades de la costa pacífica y, en general, de la economía nacional.
Para hacerlo contamos con el recurso indispensable: tenemos un domo térmico en nuestro mar patrimonial tan bueno como el domo térmico con el que los peruanos se han convertido no solo en una potencia pesquera mundial, sino también en una potencia gastronómica.
¿Cómo podemos hacerlo? Conversamos sobre ello con Allan Astorga, especialista en Ciencias Naturales.


