Por Víctor Fernández G., Periodista
¿Es noticia la apertura de un nuevo restaurante? Antes de dar respuesta, primero sea mal pensado... vamos, anímese. Ahora sí, reformulemos la pregunta: ¿pagó ese restaurante para recibir tratamiento de noticia?
Por generaciones, el hábito televisivo de “ver noticias” se ha vivido con fervor en los hogares costarricenses. Durante mi infancia ochentera, en mi casa el almuerzo siempre tenía como invitados a Rodrigo Fournier, Danilo Arias, Amelia Rueda, Pilar Cisneros e Ignacio Santos. Y lo que dijeran era santa palabra, la mera y legítima verdad.
Sin embargo, creo que no hay que ser catedrático en comunicación social para entender que los noticiarios televisivos incluyen, cada vez más, publirreportajes y tonterías disfrazadas que podrían parecer noticia... pero no lo son.
Las televisoras –como cualquier otro medio de capital privado– tienen sus oficinas comerciales, que buscan clientes deseosos de promocionarse. Eso no tiene nada de malo. El problema está en que esos contenidos pagados se emitan dentro de programación informativa (noticiarios, revistas matutinas, espacios de farándula), sin advertir al televidente que se trata de notas promocionales, no periodísticas. Anuncios “maquillados” de noticias, para ponerlo en sencillo.
Soy periodista formado en la cobertura de espectáculos y siempre he creído que esa fuente se puede trabajar con dignidad y relevancia dentro de la agenda del medio. Y es por eso que me revienta ver cómo desde las secciones de espectáculos y farándula se hace este publi-periodismo pagado, en el que los reporteros dicen lo que el cliente-fuente quiere oír. Y esto no es algo que se limite a la televisión, sino también a programas de radio y columnas de chismes de papel cuya agenda más parece un tarifario.
Las otras “noticias” en las que a la audiencia se le mete 10 con hueco son las que se desprenden de la desesperante extracción de material de Youtube. El sitio de videos es una teta de la que hoy los noticiarios se amamantan con descaro, y a la vista de todos.
Bien sabido es que en la red aquellos videos que se viralizan son, por lo general, los que presentan situaciones graciosas o insólitas. Y hoy tenemos noticiarios que destinan 10 minutos de sus ediciones estelares a tonteras de Youtube.
La semana pasada, en este mismo espacio, el columnista Ronáld Díaz lo describió muy bien, al señalar como el infoentretenimiento es el que hoy marca la pauta de los informativos televisivos.
Por eso mi sorpresa, el miércoles 23 de mayo, cuando la directora de Noticias Repretel, Roxana Zúñiga, escribió en Twitter, “Infoentretenimiento, ¡cuántas necedades se dicen en tu nombre!”.
Yo, eterno necio, le pregunté de vuelta si se refería a los noticiarios que abusan del material de Youtube . La veterana periodista me dijo que sí, y añadió que también a “los aprendices de críticos” (en la escuela de críticos sus palabras rompieron muchos corazones).
¿Tengo problemas personales con los videos de monos rascándose el trasero o tomas de faranduleros y bombetas hartando en el nuevo restaurante de sushi? Para nada. El lío está en que, viéndome a los ojos, me mientan, diciendo que eso son noticias de verdad, cuando todos sabemos que se trata de rellenos, los unos, y de anuncios pagados, los otros.


